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El Juicio Final
Capítulo 14
El Juicio Final
Un día señalado. Un Juez designado. Consecuencias eternas.
Textos clave
Mateo 25:31–46
Hechos 17:30–31
2 Corintios 5:10
Apocalipsis 20:11–15
Tesis
Cristo juzgará a todos los hombres con justicia.
Nadie escapará, nadie negociará, y nadie corregirá su vida después del veredicto.
I
Dios ha señalado un día, y Cristo será el Juez.
Hechos 17:30–31
Dios “ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia”.
El juicio futuro exige arrepentimiento presente.
Dios no reveló el juicio final para alimentar curiosidad profética, sino para llamar al hombre a dejar el pecado.
El juicio no estará en manos humanas.
Mateo 25: el Hijo del Hombre se sentará.
Juan 5: todo juicio fue confiado al Hijo.
Cristo volverá como Rey y Juez.
No tenemos derecho a predicar un Cristo más suave que el Cristo revelado por Dios.
Él salva, reina, manda, advierte, disciplina y juzga.
El juicio de Cristo será perfectamente justo.
No habrá evidencia perdida.
No habrá favoritismo.
El Juez conoce la verdad.
II
Todos compareceremos, y los libros serán abiertos.
2 Corintios 5:10
“Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo.”
La palabra que corta toda excusa es
todos
.
Predicadores, ancianos, padres, hijos, religiosos, indiferentes, obedientes y rebeldes.
La vida presente importa.
Las decisiones importan.
Las palabras importan.
La obediencia importa.
Sí, Dios conoce el corazón.
Ese es precisamente el problema para el hipócrita.
Apocalipsis 20:11–12
El tribunal está reunido. El Juez está sentado. Los muertos están delante de Dios. Los libros están abiertos.
La pregunta final no será: “¿Te sentiste espiritual?”
La pregunta será: “¿Perteneces a Cristo?”
III
Cristo separará a los justos de los injustos con consecuencias eternas.
Mateo 25:31–33
Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
No hay neutralidad en esa escena.
No hay tercera categoría.
No hay apelación después del veredicto.
No hay cambio de destino.
Mateo 25:46
“Estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.”
El castigo eterno no es una metáfora vacía.
No es aniquilación cómoda ni dejar de existir para escapar de Dios.
El juicio final no exagera el pecado.
Lo muestra como Dios siempre lo ha visto.
IV
El juicio final refuta la confusión premilenial.
La Escritura une lo que los sistemas humanos separan.
Una venida climática.
Una resurrección general.
Un juicio final.
Un destino eterno.
Juan 5:28–29
Los buenos y los malos resucitan en “una hora”: unos para vida, otros para juicio.
No hay necesidad de meter un sistema complicado donde el texto no lo pone.
La doctrina del juicio final debe producir santidad, no especulación.
El pecado debe ser abandonado, la obediencia no debe ser aplazada, y el evangelio no debe tratarse como una opción religiosa.
La pregunta no es si tenemos curiosidad sobre el fin.
La pregunta es si estamos preparados para comparecer delante de Cristo.
Dios manda ahora a todos los hombres en todas partes que se arrepientan.
Cree en Cristo.
Arrepiéntete de tus pecados.
Confiesa Su nombre.
Sé bautizado para el perdón de tus pecados.
Un solo Cristo, un solo regreso, una sola resurrección, un solo juicio, y un destino eterno.
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