Dios abre nuestros ojos para que confiemos en Su poder.
Su misericordia nos enseña a vencer la maldad como Cristo venció en la cruz.
3
I
Dios conoce los planes escondidos.
2 Reyes 6:8–14
4
El rey de Aram estaba en guerra con Israel; y consultó con sus siervos, diciéndoles: «En tal y tal lugar estará mi campamento».
2 Reyes 6:8 · NBLA
5
Y el hombre de Dios envió un mensaje al rey de Israel: «Procura no pasar por tal lugar, porque los arameos van a bajar allí».
2 Reyes 6:9 · NBLA
6
Entonces el rey de Israel envió gente al lugar que el hombre de Dios le había dicho; así que, al prevenirlo él, se cuidó de ir allí, y esto no una ni dos veces.
2 Reyes 6:10 · NBLA
7
Y se enfureció el corazón del rey de Aram por este hecho; y llamando a sus siervos, les dijo: «¿No me van a revelar quién de los nuestros está a favor del rey de Israel?».
2 Reyes 6:11 · NBLA
8
Y uno de sus siervos dijo: «No, rey señor mío, sino que Eliseo, el profeta que está en Israel, le dice al rey de Israel las palabras que tú hablas en el interior de tu alcoba».
2 Reyes 6:12 · NBLA
9
Y él dijo: «Vayan y vean donde está, y enviaré a prenderlo». Y le avisaron: «Él está en Dotán».
2 Reyes 6:13 · NBLA
10
Entonces envió allá caballos, carros y un gran ejército; y llegaron de noche y cercaron la ciudad.
2 Reyes 6:14 · NBLA
11
El ejército entró donde Dios demostraría su impotencia.
Lo que parece una trampa puede convertirse en el escenario de la providencia.
12
II
La fe cuenta con Dios.
2 Reyes 6:15–17
13
Y cuando el que servía al hombre de Dios se levantó temprano y salió, vio que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: «¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?».
2 Reyes 6:15 · NBLA
14
Y él respondió: «No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos».
2 Reyes 6:16 · NBLA
15
Eliseo entonces oró, y dijo: «Oh SEÑOR, te ruego que abras sus ojos para que vea». Y el SEÑOR abrió los ojos del criado, y miró que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo.
2 Reyes 6:17 · NBLA
16
La fe coloca la amenaza dentro de una realidad mayor.
La ayuda de Dios ya estaba allí antes de que el criado pudiera verla.
17
Pues Dios, que dijo: «De las tinieblas resplandecerá la luz», es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo.
2 Corintios 4:6 · NBLA
18
III
Dios no depende de nuestra fuerza.
2 Reyes 6:18–20
19
Cuando descendieron hacia él los arameos, Eliseo oró al SEÑOR, y dijo: «Te ruego que hieras a esta gente con ceguera». Y Él los hirió con ceguera conforme a la palabra de Eliseo.
2 Reyes 6:18 · NBLA
20
Entonces Eliseo les dijo: «Este no es el camino, ni es esta la ciudad; síganme y yo los guiaré al hombre que buscan». Y los llevó a Samaria.
2 Reyes 6:19 · NBLA
21
Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: «Oh Señor, abre los ojos de estos para que vean». Y el SEÑOR abrió sus ojos y vieron que estaban en medio de Samaria.
2 Reyes 6:20 · NBLA
22
El Señor abrió y cerró los ojos según Su propósito.
Ninguna espada de Israel produjo la victoria.
23
IV
La victoria de Dios produce misericordia.
2 Reyes 6:21–23
24
Al verlos, el rey de Israel dijo a Eliseo: «¿Los mato, padre mío? ¿Los mato?».
2 Reyes 6:21 · NBLA
25
Y él respondió: «No los mates. ¿Matarías a los que has tomado cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua para que coman y beban y se vuelvan a su señor».
2 Reyes 6:22 · NBLA
26
Entonces les preparó un gran banquete; y después que comieron y bebieron, los despidió, y se volvieron a su señor. Y las bandas armadas de arameos no volvieron a entrar más en la tierra de Israel.
2 Reyes 6:23 · NBLA
27
Quien recibió misericordia renuncia a la venganza personal.
Dios puso una mesa donde el rey quería levantar una espada.
28
¿O piensas que no puedo rogar a Mi Padre, y Él pondría a Mi disposición ahora mismo más de doce legiones, de ángeles?
Mateo 26:53 · NBLA
29
Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados.
1 Pedro 2:24 · NBLA
30
La cruz revela la misericordia con mayor plenitud.
Cristo llevó nuestros pecados y dio Su vida para reconciliar enemigos.
31
Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por Su vida.
Romanos 5:10 · NBLA
32
y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de Su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos.
Colosenses 1:20 · NBLA
33
La amenaza puede ser real sin ser soberana.
Vuelva a lo que Dios ha dicho.
34
« P ERO SI TU ENEMIGO TIENE HAMBRE, DALE DE COMER; Y SI TIENE SED, DALE DE BEBER, PORQUE HACIENDO ESTO, CARBONES ENCENDIDOS AMONTONARÁS SOBRE SU CABEZA».
Romanos 12:20 · NBLA
35
No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.
Romanos 12:21 · NBLA
36
¿Probó la misericordia, pero abandonó Su iglesia?
Arrepiéntase, vuelva al Señor y camine fielmente con Su pueblo.
37
Dios ofrece paz por medio de la sangre de la cruz.
Oiga, crea, arrepiéntase, confiese a Cristo y sea bautizado para el perdón de sus pecados.
38
Quien fue recibido por misericordia no puede cerrar la mesa.