Pilato ante la Verdad
Pilato formuló una de las preguntas más grandes que puede hacer el ser humano — «¿Qué es la verdad?» — y salió del recinto antes de escuchar la respuesta. La Verdad estaba de pie frente a él, atada y hablándole con claridad. A Pilato no le faltaba información; le faltaba la voluntad de someterse. Una persona puede estar lo bastante cerca de la verdad como para tocarla y, aun así, darse la vuelta.
En el pretorio hay dos autoridades corruptas — Roma y un sistema religioso torcido — y entre ellas está el verdadero Rey, cuyo reino no funciona mediante el poder de este mundo. La pregunta de Pilato no fue una búsqueda sincera; fue una manera de evitar que la verdad lo gobernara. Muchos siguen ocupando ese mismo lugar.
1. Jesús nació para dar testimonio de la verdad.
«¿Así que Tú eres rey?», le dijo Pilato. «Tú dices que soy rey», respondió Jesús. «Para esto Yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha Mi voz».Juan 18:37 (NBLA)
La verdad no es un asunto secundario en la misión de Cristo; es el centro. Y la prueba es esta: el que es de la verdad escucha su voz. En la Escritura, escuchar implica atender y obedecer.
2. Jesús mismo es la verdad.
Jesús le dijo*: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.Juan 14:6 (NBLA)
No dijo «enseño cosas verdaderas»; dijo «Yo soy la verdad». Hacer a un lado su palabra es rechazar a Aquel que la pronunció.
3. La palabra de Dios es verdad.
Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad.Juan 17:17 (NBLA)
La suma de Tu palabra es verdad, Y eterna cada una de Tus justas ordenanzas.Salmo 119:160 (NBLA)
No dice que su palabra contiene verdad ni que señala hacia la verdad: su palabra es verdad — y la suma de ella, su totalidad, no un versículo favorito con el resto ignorado.
4. Por lo tanto, la verdad nos gobierna; no está para servirnos. La verdad es objetiva: existía antes de nosotros y seguirá después. No la determinan los sentimientos, la cultura, la sinceridad, la tradición, la mayoría ni la preferencia. Solo hay una fuente: Dios ha hablado.
Cuídese del subjetivismo («verdad para ti, pero no para mí»); del error de la sinceridad (las buenas intenciones no convierten algo en correcto); de acudir a la Escritura buscando permiso en lugar de instrucción; y del error más silencioso: decir «Sí, Dios» con la boca mientras la vida dice «No, Dios».
Observe el texto
Razone a partir de la Escritura
Examine su propio corazón
Para usted: este año no se trata de ganar discusiones acerca de la autoridad, sino de aprender a vivir bajo la palabra de Cristo. Cuando vea lo que Dios ha dicho, responda sencillamente que sí.
Para la iglesia: una iglesia es tan fuerte como la firmeza con que se aferra a la verdad. Que este sea el año en que afirmemos bien los pies.