El Padre dio toda autoridad a Cristo; Cristo reveló Su voluntad mediante los apóstoles guiados por el Espíritu; y la palabra inspirada gobierna la fe y la iglesia.
Textos: Mateo 28:18–20; Hechos 5:29.
La autoridad es el derecho de mandar. Profesores, padres, gobiernos y líderes pueden influir o ejercer una autoridad limitada, pero ninguno puede revisar el evangelio ni librar al cristiano de obedecer a Cristo.
1. ¿Qué diferencia existe entre influencia y autoridad?
2. ¿Qué áreas quedan bajo las palabras “toda autoridad”?
Textos: Juan 12:44–50; Juan 16:12–15; Hechos 2:42; 1 Corintios 14:37.
Jesús habló lo que el Padre le mandó. Después prometió a los apóstoles que el Espíritu los guiaría a toda la verdad. Esa promesa explica la revelación apostólica; no convierte cada impresión personal en mensaje infalible de Dios.
3. ¿A quiénes fue dirigida la promesa de Juan 16:12–15?
4. ¿Qué exige 1 Corintios 14:37 de toda afirmación espiritual?
Texto: 2 Timoteo 3:14–17.
Las Escrituras proceden de Dios. Enseñan la verdad, exponen el error, corrigen al pecador e instruyen en justicia. No satisfacen toda curiosidad, pero proporcionan todo lo necesario para ser fieles y estar preparados para toda buena obra.
5. ¿En qué descansa la autoridad de las Escrituras?
6. ¿Qué significa su suficiencia y qué no significa?
Textos: Marcos 7:6–13; Lucas 10:16; 1 Juan 4:1.
La tradición puede ser antigua, la experiencia puede ser intensa y el consenso puede ser amplio. Ninguno crea verdad. La conciencia debe ser educada por la palabra, y toda enseñanza debe permanecer debajo de Cristo.
7. ¿Qué autoridad rival ejerce mayor presión sobre ti?
8. ¿Cómo responderías a quien afirma que el Espíritu revela verdades contradictorias?
Verdad que debo sostener:
Obediencia que debo practicar:
Error o influencia que debo rechazar:
Oración: