Versículo para memorizar: Salmo 81:13 — «¡Oh, si Mi pueblo me oyera, Si Israel anduviera en Mis caminos!» (NBLA)
Dios rescató a Su pueblo, pide que lo escuchen y le sean fieles, y desea saciarlos; en la cruz las tres cosas se juntan.
La fiesta no celebraba un sentimiento. Recordaba que Dios quitó la carga de Egipto y respondió al clamor de Su pueblo. Cristo, nuestra Pascua, llevó sobre Sí la carga del pecado.
1. ¿Qué hechos de los versículos 1–7 daban contenido a los cantos de Israel?
2. ¿Cómo conectan 1 Corintios 5:7, Lucas 9:31 y 1 Pedro 2:24 el éxodo con la cruz?
Dios exige el oído y la lealtad del pueblo que rescató. Israel oyó palabras, pero no obedeció. Dios los entregó a la dureza de su propio corazón.
3. Según los versículos 8–11, ¿qué relación existe entre oír, obedecer y rechazar dioses ajenos?
4. ¿Por qué ser entregado a los propios deseos constituye un juicio tan grave? Compare Salmo 81:12 con Romanos 1:24.
Dios no era indiferente. Deseaba que Su pueblo anduviera en Sus caminos para defenderlo y saciarlo. Cristo es el pan de vida, y la Cena proclama el precio de ese alimento.
5. ¿Qué revelan las palabras «¡Oh, si Mi pueblo me oyera!» acerca del corazón de Dios?
6. ¿Qué prometen los dioses ajenos y qué puede dar solamente el Señor?
Verdad que debo retener:
Dios ajeno que debo rechazar:
Obediencia que debo practicar:
Oración: