Cristo resucitó corporalmente y exige nuestra obediencia.
Su victoria sostiene nuestra esperanza.
3
Si Cristo sigue muerto, no tenemos perdón por medio de Él.
¿Vive el Salvador en quien esperamos?
4
Algunos corintios negaban la resurrección de los muertos.
Su negación destruía la esperanza del evangelio.
5
I
El evangelio anuncia lo que Dios hizo por nuestros pecados.
1 Corintios 15:1–4
6
Ahora les hago saber, hermanos, el evangelio que les prediqué, el cual también ustedes recibieron, en el cual también están firmes,
1 Corintios 15:1 · NBLA
7
por el cual también son salvos, si retienen la palabra que les prediqué, a no ser que hayan creído en vano.
1 Corintios 15:2 · NBLA
8
Porque yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
1 Corintios 15:3 · NBLA
9
que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
1 Corintios 15:4 · NBLA
10
Ya al atardecer, como era el día de la preparación, es decir, la víspera del día de reposo,
Marcos 15:42 · NBLA
11
vino José de Arimatea, miembro prominente del Concilio, que también esperaba el reino de Dios; y llenándose de valor, entró adonde estaba Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
Marcos 15:43 · NBLA
12
Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si ya estaba muerto.
Marcos 15:44 · NBLA
13
Y al comprobar esto por medio del centurión, le concedió el cuerpo a José,
Marcos 15:45 · NBLA
14
Ninguna mejora personal deshace el pecado cometido.
Necesitamos al Salvador que murió y resucitó.
15
II
Los testigos anunciaron que habían visto al Señor vivo.
1 Corintios 15:5–11
16
que se apareció a Cefas y después a los doce.
1 Corintios 15:5 · NBLA
17
Luego se apareció a más de 500 hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen.
1 Corintios 15:6 · NBLA
18
Después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles.
1 Corintios 15:7 · NBLA
19
Y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.
1 Corintios 15:8 · NBLA
20
Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia de Dios.
1 Corintios 15:9 · NBLA
21
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y Su gracia para conmigo no resultó vana. Antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.
1 Corintios 15:10 · NBLA
22
Sin embargo, haya sido yo o ellos, así predicamos y así creyeron ustedes.
1 Corintios 15:11 · NBLA
23
El primer día de la semana María Magdalena fue* temprano al sepulcro, cuando todavía estaba* oscuro, y vio* que la piedra ya había sido quitada del sepulcro.
Juan 20:1 · NBLA
24
Entonces corrió* y fue* adonde estaban Simón Pedro y el otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo*: «Se han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde lo han puesto».
Juan 20:2 · NBLA
25
Al decir esto, se volvió y vio* a Jesús que estaba allí, pero no sabía que era Jesús.
Juan 20:14 · NBLA
26
«Mujer, ¿por qué lloras?», le dijo* Jesús. «¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo*: «Señor, si usted lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, y yo me lo llevaré».
Juan 20:15 · NBLA
27
«¡María!», le dijo* Jesús. Ella, volviéndose, le dijo* en hebreo: «¡Raboní!» (que quiere decir Maestro).
Juan 20:16 · NBLA
28
Jesús le dijo*: «Suéltame porque todavía no he subido al Padre; pero ve a Mis hermanos, y diles: “Subo a Mi Padre y Padre de ustedes, a Mi Dios y Dios de ustedes”».
Juan 20:17 · NBLA
29
María Magdalena fue* y anunció a los discípulos: «¡He visto al Señor!», y que Él le había dicho estas cosas.
Juan 20:18 · NBLA
30
La tumba vacía plantea una pregunta.
El encuentro con Jesús vivo da la respuesta del Evangelio.
31
Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: «Paz a ustedes».
Lucas 24:36 · NBLA
32
Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu.
Lucas 24:37 · NBLA
33
Y Él les dijo: «¿Por qué están turbados, y por qué surgen dudas en sus corazones?
Lucas 24:38 · NBLA
34
Miren Mis manos y Mis pies, que Yo mismo soy; tóquenme y vean, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como ustedes ven que Yo tengo».
Lucas 24:39 · NBLA
35
Cuando dijo esto, les mostró las manos y los pies.
Lucas 24:40 · NBLA
36
Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y porque estaban asombrados, les dijo: «¿Tienen aquí algo de comer?».
Lucas 24:41 · NBLA
37
Ellos le presentaron parte de un pescado asado,
Lucas 24:42 · NBLA
38
y Él lo tomó en las manos y comió delante de ellos.
Lucas 24:43 · NBLA
39
Toda explicación debe responder al conjunto del testimonio.
Muerte, sepultura, tumba vacía, apariciones y proclamación.
40
»A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Hechos 2:32 · NBLA
41
Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen.
Hechos 2:33 · NBLA
42
Porque David no ascendió a los cielos, pero él mismo dice: “Dijo el Señor a mi Señor: ‘Siéntate a Mi diestra,
Hechos 2:34 · NBLA
43
Hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies’”.
Hechos 2:35 · NBLA
44
Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo».
Hechos 2:36 · NBLA
45
Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Jesús.
Hechos 4:18 · NBLA
46
Pero Pedro y Juan, les contestaron: «Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios.
Hechos 4:19 · NBLA
47
Porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído».
Hechos 4:20 · NBLA
48
El sufrimiento no convierte una creencia falsa en verdadera.
La perseverancia sí cuenta al evaluar una acusación de fraude.
49
III
Si Cristo no resucitó, seguimos en nuestros pecados.
1 Corintios 15:12–19
50
Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de muertos?
1 Corintios 15:12 · NBLA
51
Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado;
1 Corintios 15:13 · NBLA
52
y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes.
1 Corintios 15:14 · NBLA
53
Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que Él resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.
1 Corintios 15:15 · NBLA
54
Porque si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado;
1 Corintios 15:16 · NBLA
55
y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados.
1 Corintios 15:17 · NBLA
56
Entonces también los que han dormido en Cristo están perdidos.
1 Corintios 15:18 · NBLA
57
Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima.
1 Corintios 15:19 · NBLA
58
IV
Cristo resucitó y reina hasta vencer al último enemigo.
1 Corintios 15:20–28
59
Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron.
1 Corintios 15:20 · NBLA
60
Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos.
1 Corintios 15:21 · NBLA
61
Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
1 Corintios 15:22 · NBLA
62
Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en Su venida.
1 Corintios 15:23 · NBLA
63
Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder.
1 Corintios 15:24 · NBLA
64
Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies.
1 Corintios 15:25 · NBLA
65
Y el último enemigo que será eliminado es la muerte.
1 Corintios 15:26 · NBLA
66
Porque Dios ha puesto todo en sujeción bajo Sus pies. Pero cuando dice que todas las cosas están sujetas a Él, es evidente que se exceptúa a Aquel que ha sometido a Él todas las cosas.
1 Corintios 15:27 · NBLA
67
Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
1 Corintios 15:28 · NBLA
68
La resurrección de Cristo garantiza la de los suyos.
Él es las primicias.
69
Podemos llorar sin darle a la muerte la última palabra.
Los que pertenecen a Cristo serán resucitados.
70
Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan.
Hechos 17:30 · NBLA
71
Porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien Él ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres cuando lo resucitó de entre los muertos».
Hechos 17:31 · NBLA
72
Nuestra obediencia no puede esperar hasta que resulte cómoda.
El Señor vivo exige arrepentimiento.
73
Nombra el pecado que has estado defendiendo.
Corrige la mentira, abandona el pecado y reconoce tu falta.
74
¿O no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en Su muerte?
Romanos 6:3 · NBLA
75
Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.
Romanos 6:4 · NBLA
76
Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano.
1 Corintios 15:58 · NBLA
77
La defensa de la resurrección debe acompañarse de obediencia.
Anunciemos el testimonio sin exagerarlo.
78
El Señor vivo reclama nuestra confianza y nuestra obediencia.
79
que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo.
Romanos 10:9 · NBLA
80
Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.
Romanos 10:10 · NBLA
81
Entonces Pedro les dijo: «Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo.
Hechos 2:38 · NBLA
82
Obedece el evangelio del Señor resucitado.
Oye, cree, arrepiéntete, confiesa a Cristo y bautízate.
83
Arrepiéntete y vuelve a obedecer a tu Señor.
Reconoce tu falta y pide las oraciones de la iglesia.